Viajero precavido, disfruta por dos

¿Eres de esos viajeros precavidos que siempre están anticipándose a los problemas o eres de los que dejan un buen margen a la improvisación? La experiencia general de los viajeros precavidos suele ser bastante mejor de la de aquellos que improvisan ya que, en ocasiones, acaban perdiendo un tiempo valioso de su viaje en solucionar problemas que podrían tener solventados antes de salir de casa.

Un buen ejemplo, es el del coche particular. No todas las ciudades son iguales pero reservar aparcamiento en Malaga es igual de útil que hacerlo en Madrid. Independientemente de la cantidad de aparcamientos que haya en cada ciudad, el poder llegar directamente al parking donde vas a dejar tu coche y saber que no hay que dar vueltas y que, además, sabes exactamente cuánto vas a pagar, te ahorrará muchos quebraderos de cabeza.

A nadie se le ocurre ir a una ciudad a pasar unos días sin tener un hotel reservado porque sabe que se arriesga o bien a no encontrar un lugar en el que dormir o bien a tener que pagar la habitación a precio de oro. Pues exactamente lo mismo puede suceder con su coche. Tal vez, la plaza de parking quede lejos del hotel pero tal vez, la sorpresa venga al pagar la estancia. 

Lo mismo ocurre con las entradas de los lugares que se quieren visitar. Si vamos a una ciudad a propósito porque queremos ver un lugar, lo mejor es llevar todo comprado de antemano para evitar perder el tiempo en las colas pero, sobre todo, para evitar que nos quedemos sin ver un sitio solo porque no nos hemos molestado en realizar una sencilla compra online. No importa si no es temporada alta, nunca podemos saber cuánta gente visita un lugar o si ese día hay una excursión con la que casi se completa el aforo. 

También es importante salir con tiempo de casa. A nadie le gusta madrugar en vacaciones pero viajar en horas punta solo hará que pasemos más tiempo en la carretera retenidos o luchando con un tráfico denso. Si viajamos a horas de poco flujo de personas llegaremos mucho más relajados, descansados y con ganas de disfrutar de las vacaciones. Por no hablar de que tendremos todo el día por delante para pasarlo en el sitio escogido para nuestra escapada. Por tanto, merece la pena dormir un poco menos.

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