La jornada ha terminado. El sol, con una generosa pereza, empieza a despedirse tiñendo el cielo de tonos anaranjados, mientras el asfalto retiene el calor de un día ajetreado. Tras horas de correos electrónicos, reuniones o el trajín de un trabajo físico, la energía residual apenas alcanza para sostener el Seguir leyendo