La tercera edad es una etapa de cambios y desafíos que obliga a adoptar medidas para preservar la salud y el bienestar. Por fortuna para este colectivo, el sector asegurador dispone de pólizas que hacen su vida y la de sus allegados más fácil. Un buen ejemplo es el seguro decesos adeslas y de otras compañías reputadas, un producto diseñado para cubrir los gastos y trámites relacionados con el fallecimiento del titular.
Este tipo de seguros, que goza de enorme aceptación en España, permite aliviar las cargas económicas y los problemas burocráticos que generan la pérdida de un ser querido. En general, incluyen los servicios funerarios, el traslado de los restos mortales a nivel nacional e internacional y la tramitación de documentos clave (certificado de defunción, inscripción en el Registro Civil, la gestión de herencias, etcétera).
Otra póliza de interés para los adultos mayores es el seguro de dependencia, pensado para compensar económicamente al asegurado en el supuesto de perder su autonomía o sus facultades mentales. De este modo, si el usuario llegara a ser incapaz de valerse por sí mismo, recibiría una renta mensual vitalicia con la que costearse los cuidados profesionales que requiera su situación.
Los seguros de salud, por su parte, están al alcance del conjunto de la población, pero sus ventajas son especialmente convenientes para los mayores de sesenta y cinco años. Entre las razones que avalan esta afirmación, destacan su mayor necesidad de atención médica, la eliminación de listas de espera o la disponibilidad de habitaciones individualizadas en caso de ser hospitalizado.
¿Y qué hay del seguro de accidentes sénior? Esta póliza es relativamente desconocida para la población anciana. Se trata de un producto diseñado para indemnizar económicamente al usuario en caso de sufrir una caída u otro imprevisto, necesitando asistencia domiciliaria durante el proceso de recuperación.