Muchas personas tienen acné a lo largo de su vida, pero no todos los acnés son preocupantes ni es siempre imprescindible acudir a un especialista dermatólogo acné. Unos pocos granitos pueden ser algo puntual que se irá con el tiempo, pero hay casos en los que sí hay que acudir al especialista:
-Si el acné no se va con los tratamientos convencionales. El acné parece que no acaba de curar nunca e incluso vemos que se está expandiendo a otras zonas tras haberlo tratado con las típicas crema y lociones que se venden en las farmacias sin necesidad de receta y que son adecuadas para tipos leves de acné.
-Si estamos ante un acné doloroso. Hay granos que duelen solo con rozarlos y que salen en zonas que es muy complicado que no se rocen, como el pecho o la espalda. Estos granos, además, suelen tener tendencia a infectarse lo que hace que se complique todavía más la curación y el problema se agrave. Si los granos duelen o si ves que son muy profundos y no quieren curarse, acude al médico cuanto antes para tratar de atajar el problema antes de que se vuelva mucho peor.
-Si están quedando cicatrices. A veces, los granitos se infectan, pero no parecen preocupantes, pero al curar vemos que dejan marcas. Si esto pasa, es que no estamos tratando bien esos granos y lo mejor es acudir al médico para, por un lado, tratar de evitar que tengamos más cicatrices y, por otro, cuidar las que ya tenemos para mitigarlas y que no se vean demasiado.
-Si el acné supone un problema emocional. A veces, los granos no son de por sí graves desde un punto de vista médico. Pero sí suponen un problema serio para la persona que los padece y que se siente muy acomplejada por como están evolucionando y por los daños que suponen para su imagen. No debemos de olvidar que el acné es muy frecuente en la adolescencia, cuando las personas están reafirmando su personalidad y se sienten más inseguras y frágiles. Especialmente en este momento en el cual la imagen y la exposición pública son temas tan preocupantes.
Acudir al dermatólogo no es nunca el último paso, debe de ser el primero, evitando los remedios caseros y los consejos de amigos ya que cada piel es diferente y tiene que ser tratada de forma personalizada.