La forma más rápida de dominar un lenguaje es construyendo sin parar

Imaginemos por un momento que nuestro objetivo es aprender a hablar italiano con fluidez. Podríamos pasarnos un par de años en una academia, estudiando dos horas a la semana. Aprenderíamos las reglas gramaticales, memorizaríamos listas de vocabulario y, con suerte, seríamos capaces de mantener una conversación básica y algo robótica. Seguir leyendo