Motivos para viajar al cabo Udra, entre las rías de Pontevedra y Aldán

El cabo Udra, en el extremo norte del mapa ria de aldan, es un espacio de gran valor ecológico que forma parte de la prestigiosa red Natura 2000. Cada año, miles de visitantes nacionales y extranjeros ponen rumbo a este destino natural, atraídos por sus actividades de turismo activo, el exotismo de sus playas o el patrimonio arqueológico.

Este cabo situado entre Bueu y Cangas de Morrazo es un escenario idóneo para la práctica de senderismo y trail running. A tal efecto, cuenta con un sendero circular de cuatro kilómetros que transita por sus acantilados. Los más atrevidos pueden realizar la ruta de quince kilómetros aprox. que comunica Udra con el cabo Home.

La perspectiva de hacer turismo de sol y playa en pleno litoral gallego sorprende a algunos viajeros. Sin embargo, los arenales que rodean al cabo Udra destacan por sus aguas serenas y transparentes y la calidad de sus servicios.

Concretamente, tres son las playas que movilizan aquí al público veraneante: Mourisca, con trescientos metros de longitud y numerosos chiringuitos; Ancoradouro, perfecta para quienes buscan una experiencia menos urbana, y Lagos, la más pequeña y rocosa, galardonada con la Bandera Azul.

El patrimonio histórico de este cabo es otra razón de peso para visitarlo. El paso de la cultura castreña ha dejado su huella en el Monte do Castro, donde un yacimiento prerromano ‘regaló’ a los arqueólogos toda clase de objetos antiguos: molinos de mano, cerámicas, etcétera. Para aprender más sobre esta civilización de piedra, el Museo de Pontevedra contiene importantes colecciones dedicadas a ella.

Los aficionados a la ornitología encuentran otro motivo para dejarse caer por el cabo Udra: la observación de aves residentes e invernantes como el cormorán, el alcatraz atlántico, el págalo grande o la pardela balear. No en vano la región está integrada en las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

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