Las Islas Atlánticas, Ribeira Sacra, el Camino de Santiago, la Costa da Morte, etcétera: la oferta de experiencias turísticas en Galicia rivaliza con las mejores a nivel internacional. En pocas regiones europeas conviven tan estrechamente el mar y la montaña, la modernidad y la tradición. Este contraste se hace patente en cualquier viaje a las islas cíes, uno de los cuatro archipiélagos que configuran el Parque Nacional de las Islas Atlánticas.
Este conjunto isleño, formado por las islas de Monteagudo, do Faro y San Martín, acoge la considerada mejor playa del mundo, Rodas, y uno de los asentamientos humanos más antiguos de su provincia, el castro de As Hortas. Otros espacios naturales del Parque, como Sálvora, Ons o Cortegada, también hacen gala de un patrimonio «verde» e histórico de importancia.
La ruta de peregrinación más trascendente del mundo cristiano —el Camino de Santiago— atrae a medio millón de personas al año. Sus peregrinos recorren más de novecientos kilómetros entre los Pirineos y Santiago de Compostela, aunque naturalmente existen otros itinerarios (el Camino del Norte, el Camino Andaluz, el Camino Primitivo, etcétera).
Otro must del turismo gallego es la Ribeira Sacra y, siendo más específico, su ruta del vino: una «odisea» por veinte de los municipios con mayor tradición vitivinicultora de la comunidad: Ribas do Sil, Carballedo, Manzaneda, A Teixeira, San Xoán de Río, etcétera. Y entre caminata y caminata, docenas de catas, museos, bodegas y otros enclaves para los amantes del vino.
La Costa da Morte bien merece un artículo aparte, por la variedad de destinos y actividades que ofrece. Sin duda, la más famosa y demandada es la visita del faro de Finisterre, el más occidental y visitado del continente europeo. Por su parte, los tours guiados por A Coruña, Vigo o Santiago de Compostela están igualmente en el punto de mira del turismo nacional y extranjero.